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 – Efecto Zeigarnik. Cómo atrapan las series y vencer a la procrastinación –

 

Intenta seguir correctamente las siguientes instrucciones:

 

  1. Siempre hay que leer con cuidado todas las cosas antes de actuar.
  2. Escribe tu nombre en el ángulo superior derecho de una hoja.
  3. Rodea con un círculo la palabra «nombre» en la instrucción 2.
  4. Dibuja 5 cuadrados pequeños en el ángulo superior izquierdo de la hoja.
  5. Escribe una X en cada uno de los 5 cuadrados que has dibujado.
  6. Rodea con un círculo el número de la instrucción.
  7. Dibuja un círculo alrededor de la palabra ‘hoja’ en la instrucción 4.
  8. Cuenta en voz alta: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10.
  9. Ahora que has terminado de leer cuidadosamente estas instrucciones, lleva a cabo solamente las instrucciones 1 y 2.

Es probable que hayas seguido las instrucciones ‘correctamente’ antes de llevarlas a cabo. Pero es aún más probable que hayas decidido amortizar tu tiempo y comenzaras cada tarea según la ibas leyendo. Una prueba más de que somos uno de los nuestros. Aquí donde estamos, el moldeamiento cultural nos empuja a un abismo de creencias que nos dirán cómo debemos ser y cómo debemos comportarnos.

[Acción vs Reacción]

La ciencia nos explica como «el acto voluntario está precedido por procesamientos inconscientes en alguna parte del córtex frontal». Existiendo una activación neuronal 800 milisegundos anterior a que iniciemos el acto motor voluntario. O lo que es lo mismo, antes de que seamos conscientes de mover cualquier parte del cuerpo ya se ha estimulado la zona especifica del cerebro. Es decir, ‘sabías’ que ibas hacer aquello que no sabías que habías decidido hacer. Tómate unos segundos…

Sin una reflexión previa que nos oriente, la acción se vuelve reacción. Pero más allá de una voluntad programada y preestablecida o del automatismo del libre albedrío… la acción en sí misma crea realidad. Es la forma más poderosa que tenemos de trasladar, aquello que poseemos en nuestro interior hacia afuera. El primer ansiolítico que conocimos, porque permanecer en movimiento reduce nuestra tensión interna. ¿Casualidad?… la primera acción es siempre mental. Donde nace la necesidad convertida en obsesión por terminar lo empezado.

Gran parte del estrés que padecemos tiene que ver con todo aquello que comenzamos pero que sabemos no está terminado. Una palabra que no sale pero que está a solo un empujón en la punta de tu lengua, darle vueltas a una situación durante días hasta solventarla o bien buscar algo que creías sabías dónde estaba, hasta encontrarlo. La psicóloga rusa Bliuma Vúlfovna Zeigárnik se dio cuenta de algo curioso en el comportamiento de los camareros. Parecía que tendían a recordar aquellos pedidos que aun estaban pendientes por servir, a la par que se olvidaban más rápidamente, del resto de pedidos que ya habían sido servidos. Es por ello que en 1927, llevó a cabo un estudio en relación a esta observación. Las personas que participaron realizaron 20 tareas diferentes sucesivamente: resolver adivinanzas, problemas matemáticos o tareas manuales. Se les interrumpiría en diferentes etapas de la prueba. De esta manera obtuvo una interesante conclusión: parecían recordar mejor las tareas que no habían podido completar debido a las interrupciones, en contraposición a aquellas que ya las habían terminado.

El Efecto Zeigarnik hace referencia a la tendencia que tenemos las personas a recordar mucho más las tareas inacabadas o pendientes que las que ya hemos realizado con éxito. Piensa en tu día a día: pagos pendientes, ropa que lavar, aquello que arreglar, llamada que hacer, etc. Nos acordamos más de aquello que está pendiente que de lo que está hecho.

 

¿Puedo darle la vuelta a esto y beneficiarme de este patrón mental?

 

Si te dedicas a estudiar o simplemente llevas a cabo tareas que impliquen un esfuerzo mental o cognitivo, es interesante que lleves a cabo pequeños descansos en donde hagas algo que no tenga absolutamente nada que ver con aquello que estabas estudiando. Recordarás más información cuando retomes la tarea que dejaste para descansar, que si simplemente dejas de estudiar cuando terminas un tema por ejemplo, o la totalidad de un contenido.

Por otro parte, podemos luchar contra esa gran sombra que nos acecha: la procrastinación, o el no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. ¿De qué manera?, simplemente comienza estas tareas. Así te será algo más difícil postergar aquello que tengas que hacer para ayer. Es mucho más sencillo terminar una tarea que ya se ha empezado que aquella que todavía no. Recibimos una agradable estimulación en nuestro cerebro cuando terminamos lo que empezamos, y eso…lo saben.

No es nuevo contarte, por ejemplo,  como el último capítulo de la temporada de una serie de televisión termina con una escena inacabada, con un alto nivel de shock para el público. Algo que ocurre también en el cine e incluso en la literatura. Aquí el Efecto Zeigarnik ha sido bautizado como Efecto Cliffhanger o ‘colgar de un acantilado’. Con esto se pretende crear en la audiencia una necesidad convertida en ansiedad  por conocer que es lo que va a pasar.

Como ya se ha dicho, terminar lo que se empieza gusta, y mucho. Lo que nos puede llevar a caer en la trampa de pretender tenerlo todo finiquitado cuanto antes y en cuanto se empieza. Un desgaste y obsesión que los investigadores norteamericanos Scott Rigby and Richard Ryan estudian en su libro “Glued to Games: How Video Games Draw Us In and Hold Us Spellbound».  Arrojan algo de luz sobre por qué los usuarios de videojuegos pueden quedarse enganchados y comienzan repetidas veces las partidas hasta completar el objetivo del juego. Se hace especial hincapié en los videojuegos multijugador masivos en línea (MMOs), un ejemplo es el ‘World of Warcraft’. Explican la importancia de su diseño y estructura, donde las misiones se considerarían completas cuando se llevan a cabo con éxito submisiones más pequeñas. Misiones y submisiones quedan unidas por una línea cronológica que no se encuentra cerrada del todo. Estableciendo a su vez  recompensas cada vez mayores que son necesarias para desbloquear más contenido del juego y que obviamente no estaría completado. Crean la sensación en el jugador de que por mucho que juegue nunca se acaba definitivamente, una ilusión de ‘tarea interrumpida permanentemente’.

¿Qué tienes que hacer hoy?

 

Sapere aude

McGraw, K. O. and Fiala, J. (1982), Undermining the Zeigarnik effect: Another hidden cost of reward. Journal of Personality, 50: 58–66

Libet B, Gleason CA, Wright EW, Pearl DK. «Time of conscious intention to act in relation to ostent  of cerebral activity (Readiness – Potential): The unconcious initation of a freely voluntary act». Brain, 1983; 106; 623 – 642. 

Glued to Games: How Video Games Draw us In and Hold us SpellboundScott Rigby and Richard M. Ryan

Zeigarnik, A. V (2007) Bluma Zeigarnik: A memoir. Gestalt Theory, 29 (3), 256-268.

– Se escribió primero en S y k h e

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