i n a n e

 – Crea tu plan acción. Herramientas para alcanzar tus objetivos –

 

Tu fiel propósito. Es decir, coge aquello que haces bien, súmale lo que te encanta hacer y ahora, añádele por lo que te gustaría que te pagaran teniendo en cuenta lo que crees que el mundo necesita y que sabes que le puedes dar. Fácil, ¿verdad? No te preocupes, probablemente sea algo que casi todos tengamos en común. Pero ya sabes lo que nos repetían desde muy pequeñitos…’lo importante es participar’, y vaya si participábamos. No saber muy bien qué quieres realmente de la vida o si estas donde verdaderamente quieres estar, haciendo lo que deseas hacer es una opción tan válida como otra cualquiera. Pero no salir de ahí puede transformarnos en quien no somos, para acabar decorando la realidad, abriendo la piel y cerrando los ojos.

Existe una técnica que seguro te resultará familiar, y que de alguna manera ha podido caer en tus manos en algún momento como la panacea del éxito personal y profesional. Me refiero a la visualización. Si es la primera vez que lees esta palabreja te contaré un par de cosas sobre ella. La visualización es una técnica muy utilizada en psicología por su polivalencia. Es algo así como el perejil de todas las salsas. Es muy común plantearla cuando queremos trabajar la atención, bien tenemos problemas para relajarnos, e incluso dentro del campo de dolor o de la emociones e incluso para la motivación en relación a la consecución de nuestras metas. La forma de usar las técnicas de visualización es evocarnos de forma imaginaria una situación o escena agradable o bien el resultado que queremos alcanzar y utilizar las emociones positivas que se generan para cambiar patrones de pensamiento, o simplemente para disfrutar del estado de bienestar que produce. Su eslogan sería algo así como: «Cuando la mente lo ve, el cuerpo estará aún más cerca de conseguirlo». Chulo no, chulísimo, ¿no es así?. La industria de la autoayuda lleva años promoviendo este tipo de ejercicios para historias de todo tipo. Da igual quien seas, porque están seguros de dos cosas: de que puedes imaginar y de que si estás delante de esas hojas es porque quieres perder peso, dejar de fumar, encontrar pareja, convertirte en un líder implacable, tener un gran éxito profesional….etc. Te diré que afortunadamente siempre hay quien cuestiona aquello que más ruido hace. Son los mismos que nos aseguran que, aunque este tipo de técnicas puedan hacernos sentir bien, son mucho menos eficaces de como nos las venden.

Existe un estudio muy interesante al respecto de la Universiad de California, donde unos estudiantes estuvieron durante unos minutos al día imaginando que obtenían una muy buena nota en uno de los exámenes más importantes del curso. Les pidieron que tuvieran una clara imagen mental y que se imaginaran cómo se sentirían. Por otro lado, había obviamente otro grupo de chavales que siguieron su vida habitual. No habían de imaginarse nada. Ambos grupos de estudiantes anotarían el número de horas que estudiaban al día y después anunciarían que nota final habían sacado. El ejercicio de imaginarse obteniendo una gran nota hizo que estudiaran menos y sacaron notas bastante más bajas que el resto.

Existen más trabajos que cuestionan la visualización. ‘Gabriele Oettingen‘, de la Universidad de Pennsylvania, abandera algunos de los más interesantes. (Como siempre, si quieres más y mejor, puedes empezar por las referencias del final ;). En uno de sus trabajos más curiosos trabajó con un grupo de estudiantes que reconocían estar muy enamorados, pero en secreto, de otro compañero de clase. Así que les pidió que imaginaran aquello que sucedería en distintas situaciones, es decir, desde escenarios muy positivos a otros no tan positivos. Meses después comprobaron cómo quienes se habían imaginado y  proyectado en las situaciones más positivas, habían tenido una probabilidad mucho menor de expresar sus sentimientos a su compi o bien que hicieran algo al respecto, en relación a quienes valoraban situaciones más negativas.

¿Por qué no es tan positivo imaginar que logramos nuestros objetivos?

El camino hacia el éxito ha de ser definido por uno mismo para que tenga un sentido, tu sentido. Entonces comienza el proceso por el que invertimos el esfuerzo necesario para alcanzar la meta que nos propongamos. Es posible que aquellos que suelen fantasear sobre lo maravillosa que podría ser la vida no estén tan preparados para afrontar las consecuencias de que las cosas no salgan como esperaban. O simplemente, la motivación por conseguir su meta es insuficiente de la que se necesita en ese momento de sus vidas. En cualquier caso, fantasear sobre tu mundo perfecto podrá hacer sentirte mejor, pero te ayudará menos de lo que piensas para alcanzar lo que persigues.

Te ofrezco: elaborar tu plan perfecto, ponerte en modo anti-procrastinación y doblar tu pensamiento.

Piensa en la última vez que te propusiste alcanzar un objetivo. ¿Por dónde empezaste?, ¿llevaste a cabo alguna técnica?. Ok, te propongo que leas las siguientes frases y que respondas simplemente con un «Sí» o un «No» para indicar aquellas que sueles usar. Ya sabes, no pienses mucho y déjate llevar por la sinceridad:

Cuando intento cambiar un aspecto importante de mi vida, tiendo a:                            

  1. Hacer un plan detallado. Sí/No
  2. Motivarme concentrándome en alguien que admiro por haber llegado muy alto. Sí/No
  3. Contar mis objetivos a otras personas. Sí/No
  4. Pensar en las cosas malas que sucederán si no logros mi objetivo. Sí/No
  5. Pensar en las cosas buenas que sucederán si logro mi objetivo. Sí/No
  6. Intentar suprimir los pensamientos que no me ayudan. Sí/No
  7.  Darme una recompensa por haber avanzado hacia mi objetivo. Sí/No
  8. Confiar en mi fuerza de voluntad. Sí/No
  9. Dejar constancia de mis progresos, por ejemplo en un diario o gráfica. Sí/No
  10. Fantasear sobre lo estupenda que será mi vida cuando logre mi objetivo. Sí/No 

 


Acabas de responder a un cuestionario donde están representadas diez de las técnicas más empleadas cuando decidimos alcanzar un objetivo en nuestras vidas. Como ves hay un poco de todo, muchas de sentido común, otras made in libros de autoayuda, etc. Diferentes estudios afirman que algunas de ellas aumentan de forma sorprendente la probabilidad de que una persona tenga éxito en su propósito, pero otras tantas no sirven para casi nada. Ya puedes cruzar los dedos.

No es difícil darse cuenta que las preguntas impares perteneces a la familia de los «Mitos de la motivación», aquellas que sencillamente nos alejan de tomar las riendas de nuestro objetivo. Mientras que el resto son justamente lo contrario, aquí las tienes una a una.

  • Elabora un plan. Dividir tu objetivo en objetivos secundarios y así crear un proceso secuencial. Paso a paso. Como meterse en la piscina…poquito a poco, y así evitar el cambio brusco. Objetivos secundarios concretos y mensurable, siempre con una fecha específica.
  • Cuéntale tu objetivo a tus amigos y familiares. Puede que dejar para uno mismo tus objetivos te haga sentir más protegido de la sensación de fracaso, pero también te ayudará a que puedas evitar con mayor facilidad los cambios que vienen y retomar todo aquello que te aleja de tu objetivo.
  • Recuérdate las ventajas asociadas a tu objetivo. No caigas en la trampa de imaginarte una perfección. Escribe una lista realista de aquellos aspectos de tu vida que mejorarían una vez alcances tu meta.
  • Recompénsate. Asegúrate de que cada uno de tus objetivos secundarios implique una recompensa cuando los alcances. Algo que no entre en conflicto con tu objetivo principal, es decir, no vayas a darte un atracón de bollos si lo que pretendes es bajar unos kilos.
  • Materializa tus avances. Un diario, un blog, elige el medio y el espacio que más te sume para plasmar tu camino.

Para incorporar estas técnicas en tu día a día te ofrezco un particular ‘diario’ que te ayudará a motivarte y te empujará hacia delante. Dios me lo pague.

  1. ¿Cuál es mi objetivo final? Mi objetivo final es…
  2. Creación de mi plan detallado (Divide tu objetivo final en no más de 5 pasos más pequeños. Cada paso debería estar asociado a un objetivo secundario que ha de ser concreto, medible, realista y con un plazo de tiempo. Anota cómo superaras cada paso y la recompensa que te darás cuando lo logres). Te dejo como ejemplo el Paso 1. Haz lo mismo con los 3 pasos restantes. Paso 1:
    1. Mi primer objetivo secundario es…
    2. Creo que puedo lograr este objetivo porque…
    3. Para lograr este objetivo secundario tengo que…
    4. Para esta fecha ya lo habré conseguido…
    5. Mi recompensa por lograrlo será…
  3. ¿Cuáles son las ventajas de lograr mi objetivo final? Simplemente enumera 3 ventajas importantes. Céntrate en lo que mejorarán las cosas para ti y los que te rodean. No olvides poner atención en los beneficios a largo plazo, es decir, céntrate en ese futuro deseado pero no en que te librarás de los aspectos negativos de tu situación actual.
  4. Hazlo público. Elige a quién o quiénes les contarás tu objetivo y objetivos secundarios. Crearas un mayor compromiso con tu propósito y conciencia de lo que estas llevando a cabo.

Ahora toca poner en práctica lo que se ha denominado el ‘Doblepensar’ orwelliano. Nuestro precursor del Big Brother introdujo este concepto al describirlo como la facultad de albergar a la vez dos creencias que son totalmente contradictorias, pero admitiendo ambas a la vez. En su novela, el gobierno utilizaba esta técnica para reescribir la historia una y otra vez, de modo que controlaban a la gente. Bien, pues a alguien se le ocurrió que podría usarse para hacernos mucho más productivos a la hora de alcanzar nuestros objetivos.  Se especuló sobre la idea de que los estados mentales más eficaces consistían en ser optimista en relación al objetivo propuesto, pero a su vez, también en ser realista sobre aquellas dificultades que podrían darse en el proceso. De esta manera podemos utilizar la imaginación para motivarnos, pero para ello es importante que encontremos un equilibrio entre los beneficios del éxito y una evaluación realista de los problemas que podemos encontrarnos.

Toma nota, el procedimiento es sencillo:

  1. ¿Cuál es mi objetivo?___________
  2. Ventajas y contratiempos potenciales:
    1. Escribe aquella palabra que creas que refleja una mejora importante en tu vida si logras tu objetivo.
    2. Escribe una palabra que represente un obstáculo importante en tu camino para alcanzar tu meta.
    3. Escribe una palabra que refleje mejor otro beneficio importante en tu vida si alanzas tu propósito.
    4. Escribe aquella palabra que represente otro obstáculo significativo que hará algo más complicado llegar a tu meta.
  3. Detalles. A parte, intenta dar más detalles sobre tus respuestas anteriores, es decir: CONCRETA.
    1. Detalla los beneficios que traería consigo ese logro.
    2. Detalla de qué manera esos obstáculo te dificultarán lograr tus objetivos y qué pasos darías para superarlo.

Si has llegado hasta aquí deberías de saber algo más sobre el efecto de ver las cosas a largo plazo. Jugar con ello puede tener un efecto muy revelador dentro de ti. ¿Recuerdas el cuento de ‘Canción de Navidad’ de Dickens? Su protagonista recibía la visita de tres fantasmas. Los dos primeros le mostraban su pasado y presente, mientras que el tercero le llevaba a su futuro, a su tumba, donde le confrontaba con aquello en lo que se convertiría. ‘Contemplar’ tu vida después de tu muerte es un poderoso revulsivo que arroja más luz de la que creemos sobre nuestros verdaderos propósitos en la vida…o al menos, nos acerca bastante.

Pensar en cómo nos gustaría que nos recordasen es un potente estímulo para nuestra motivación, que nos ayudará a identificar nuestros objetivos a largo plazo. Imagínate a un buen amigo tuyo en tu funeral, es quién llevará a cabo un elogio fúnebre de tu persona. Bien, sin ponernos muy dramáticos, intenta escribir el guión que leerá tu amigo. Después responde a las preguntas de la forma más sincera y realista posible.

¿Qué te gustaría que dijeran sobre ti? 

¿Cómo querrías que describiesen tu personalidad, tus logros, tus puntos fuertes, tu vida familiar, tu éxito profesional y tu comportamiento con los demás?

Entonces…, ¿tu estilo de vida y forma de comportarte A DÍA DE HOY justifican el elogio que acabas de leer sobre ti o quizás aun te queda trabajo por hacer? Si es así, un buen primer paso sería definir tu nuevo objetivo: escribe aquello que te gustaría que dijera tu epitafio. 

Es probable que dentro de 15 años, quieras tener la edad que tienes hoy para hacer las cosas que hoy no haces por ser quien te han dicho que debes ser…Si no sabes bailar, no le eches la culpa al suelo.

 

Sapere aude

L.B. Pham y S. E. Taylor, «From Thought to Action: Effects of Process – Versus Outcome – Based Mental Stimulations on Perfomance», Personality and Social Psychology Bulletin, nº 25, 1999, páginas 250 – 260. 
G.Oettingen y D. Mayer, «The Motivating Function of Thinking About the Future: Expectations Versus Fantasies», Journal of Personality and Social Psychology, nº 83, 2002, páginas 1198 – 1212.
G. Oettingen, H. Pak y K. Schnetter, «Self-Regulation of Goal Setting: Turning Free Fantasies About the Future into Binding Goals», Journal of Personality and Social Psychology, nº 80, 2001, páginas 736 – 753.
C. Peterson, A Primer in Positive Psychology, Oxford, Oxford University Press, 2006.

– Se publicó primero en S y k h e

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