i k t s u a r p o k

 – Psicología del Arrepentimiento. Herramientas para tomar tu decisión adecuada –

 

Dejar la puerta abierta, para asomarnos, casi sin ser vistos, a esas vidas paralelas que existen tras las opciones no escogidas o las oportunidades perdidas. Renunciar y elegir para volver si cabe, a renunciar y continuar eligiendo. Siento quitarle la magia, pero es lo mismo; algo así como el bien y el mal, el creyente o el ateo, los zurdos y los diestros o los imbéciles y los lúcidos. Dependerá de tu momento y de tus circunstancias…bueno sí, también de ese lugar donde consumes todos los días tus pequeñas dosis de verdad. Aún así no lo olvides, detrás de tanta capa y careta, estáis tú y el latido de tu proyecto. Porque respiras porque eliges, y eliges porque estas vi… hay quien está muerto porque renunció, y eligió renunciar y desapareció, eso lo dejo a la singularidad de tu drama.

¿Ya? Hay algo que deberías saber, solemos usar simplemente 2 estrategias para gran parte de las disyuntivas de la vida. Desde el qué nos ponemos hoy, hasta qué oferta de trabajo me conviene más, pasando por cuándo empezar la dieta. La Maximización o la Búsqueda del Mínimo Satisfactorio. Cuando optamos por la primera, tendemos a comprobar constantemente todas y cada una de las opciones disponibles para asegurarnos y volver a asegurarnos de haber escogido la mejor de todas. Por otro lado, con la segunda opción, únicamente exploramos hasta encontrar algo que cubra nuestras necesidades. Con la Maximización objetivamente se suelen lograr más cosas aunque se tarda mucho más en dar con aquello que queremos, haciéndonos un poquito más infelices. Es decir, pensamos demasiado en cómo podrían haber sido las cosas. ¿Te suena? Para la ciencia tampoco es nuevo, te dejo más abajo la reseña del estudio que la Psychological Science publicó en el 2006 por si te da un arrebato de saber. A través de un estudio sobre la búsqueda de trabajo, clasificaron a 500 estudiantes de 11 universidades según si llevaban a cabo la maximización o si buscaban el mínimo satisfactorio. Llevaron a cabo un seguimiento  de cómo buscaban trabajo y fue curioso, corroboraron que aquellos que tendían a la maximización ganaban un 20 % más de media que el resto, pero eran más infelices a la vez que sentían cierto arrepentimiento y ansiedad.


Aquí tienes una sencilla forma de ver por donde andas. No le des demasiadas vueltas y no te engañes demasiado ;) Simplemente anota para cada ítem dónde crees que te encuentras: 1 2 3 4 5 

  1.  Cuando veo la televisión, suelo zapear en vez de quedarme viendo un programa.                                       
  2.  Suele resultarme difícil comprar, porque no lo hago hasta que encuentro justo lo que quiero.                 
  3.  Tardo en escoger una película para ver en casa, porque suelo considerar multitud de películas.           
  4.  A veces pienso en las oportunidades que he perdido en la vida.                                                                        
  5.  Me gusta pensar en todas las opciones antes de tomar una decisión.                                                            
  6.  No me gusta tomar decisiones irreversibles.                                                                                                        
  7.  Suelo preguntarme cómo habrían salido las cosas de haber hecho una elección diferente. 
  8.  Me resulta difícil conformarme con algo menos de lo que desearía.                                                               
  9.  Suelo navegar en internet por todas partes, pasando rápidamente de una página a otra.                      
  10.  No suelo sentirme satisfecho con lo que tengo, me resulta fácil imaginarme consiguiendo algo mejor.

Bien, ahora toca sumar y asumir. Las bajas puntuaciones están entre 10 y 20; las medias, entre 21 y 39; y las altas, entre 40 y 50.


Pero ¿qué es tomar una decisión correcta? Simplemente no existen, tampoco las incorrectas. Sería como cuando ligamos la palabra «fracaso» a un resultado que dista del esperado. Será mucho más fácil referirnos a ellas como decisiones más o menos adecuadas en relación a los objetivos, contexto y circunstancias en las que las tomamos. Porque en toda decisión siempre hay dos partes, aquella que se ve afectada por todo lo que escapa a nuestro control y el resto, que normalmente depende en gran medida de nosotros. Pero no te preocupes, cuando termines de leer sabrás como abordar esa pequeña parte que sí depende de ti.

Así que prohibido hablar de «fracaso«. Es otro regalo de nuestra cultura y lenguaje al que debemos de dar la vuelta. Y ya que estamos, aprendete esto también, a fuego y clarito, donde puedas verlo todos los días hasta que te lo sepas:

  1. Tenemos derecho a equivocarnos.
  2. Tiempo y paciencia. No sabemos si este nuevo «ahora» será mejor o peor de lo que habíamos previsto.
  3. Podemos buscar los caminos para darle la vuelta a este nuevo situación consecuencia de nuestra decisión.

Siempre, siempre, siempre se puede hacer algo. Si hay algo peor que un game over, es dejar la partida en pause. ¿Qué nos deja en pause?, apunta:

  • Nuestra infinita búsqueda de la decisión perfecta.
  • La creencia limitante con la que tanto nos entusiasma reafirmarnos: “siempre tomo malas decisiones»
  • Responder al miedo a equivocarnos tratando de encontrar millones de alternativas.
  • Elegir en función de nuestra necesidad de aceptación.
  • Creer que la decisión ha de ser inmediata cuando no lo es.
  • La dificultar para crear y ver nuevas alternativas.
  • No permitirnos equivocarnos.
  • Decidir como una reacción o impulso a un malestar y no como una respuesta.
  • Delegar nuestras decisiones en otros.

No guardes aun ese folio. Porque hay 4 aspectos de tu persona que te sumaran a la hora de tomar una decisión: tus estrategias de afrontamiento, autoestima, experiencia emocional y estilo de pensamiento. O lo que es lo mismo: ¿sabes cómo afrontas las consecuencias de tus decisiones? ¿qué recursos tienes?; ¿te consideras alguien capaz y competente?; ¿dirías que sueles saber leer tus emociones, aceptarlas y manejarlas?; tu manera de pensar, ¿te aleja o te acerca de tus elecciones? Pfff, demasiadas preguntas…así que sean cuales sean tus respuestas en este momento de tu vida, aquí tienes algún que otro atajo teniendo en cuenta las diferentes taritas made in papá y mamá que traemos de casa.


Esperanza inversa. Para cuando nos bloqueamos mentalmente. Consiste en que analices la situación desde otro punto de vista. Imagina te sobrepasa la repercusión de elegir entre tres opciones, piensa en que pasaría si no eligieras ninguna. ¿Que ocurriría en mi vida si elijo no elegir?

10-10-10. Tres preguntas rápidas que te ayudarán a poner el foco de atención en las prioridades que tengas para el futuro en relación a tu elección.

  • ¿Cuáles serán las consecuencias de mi decisión dentro de 10 minutos?
  • ¿Y dentro de 10 meses?
  • ¿Y en 10 años?

La tercera persona. Tomar distancia del problema a nivel emocional facilita una lectura más objetiva del dilema. Simplemente plantea la situación como lo haría una tercera persona.

Y la joya de la corona, buenos las dos joyitas. Dos maneras diferentes de enfrentar cualquier toma de decisiones, una a nivel consciente y otra a nivel inconsciente. Aquí empieza todo ;).

Si en algún sitio pueden permitirse poco margen de error es en el mundo empresarial. La técnica D.A.F.O se aplica en este contexto ya que resulta tremendamente útil para analizar situaciones y opciones. Hoy día ha sido adaptada para utilizarse dentro del mundo del crecimiento personal y del coaching. Pues bien, usaremos esta técnica para identificar los puntos críticos o débiles a la vez que para consolidar las fortalezas que tenemos, tanto externas como internas. Sería algo así como desmenuzar y organizar los pensamientos que tenemos sobre el dilema en cuestión a través del esquema: Debilidad – Amenaza – Fortaleza – Oportunidad.

Lo suyo es que te hagas un cuadrito con lo que te voy a explicar ahora, existen mil modelos que poder descargarte. Orejas arriba.

Analizarás las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Vamos a dividirlas en dos categorías solamente:

  • Aspectos internos (dependen de ti) o Aspectos externos (no dependen de ti)
  • Aspectos limitantes (me restan) o Aspectos fortalecientes (me suman)

Ahora pasemos a que conozcas cada uno de los 4 elementos del D.A.F.O y dónde se sitúan en relación a lo anterior. Lo que nos ayudará a entender de qué manera nos influye y qué deberíamos cambiar si se puede cambiar:

Debilidades (interno + limitante): aquello que a día de hoy es una gran desventaja para ti, ya sea porque te resta energía o limita tu capacidad. Falta de recursos/ conocimientos/ creencias/ expectativas/ limitaciones/etc.

¿Cómo puedo superar estas debilidades para aprovechar las oportunidades?

Amenazas (externo + limitante): circunstancias externas que pueden impedir que logres tu objetivo. Condiciones de trabajo/de mercado/ legales/ etc.

¿Cómo puedo superar la repercusión de estas amenazas?

Fortalezas (interno + fortaleciente): lo que nos puede aportar y sumar, aquello que supone una ventaja para alcanzar nuestra meta. Recursos/ habilidades/ experiencias/ aprendizajes/ etc.

¿En qué medida estas fortalezas me permiten obtener la máxima ventaja de mis oportunidades?

Oportunidades (externo + fortaleciente): circunstancias ajenas a ti que puedes aprovechar para mejorar tu capacidad de acción y obtener una ventaja.

¿Cómo puedo maximizar estas oportunidades y, a la vez, utilizar mis fortalezas?

Al diseccionar la información de esta manera tendrás una visión de tus posibilidades en relación a tu dilema mucho más asequible, aumentará tu capacidad de decisión sobre cómo actuar y te facilitará tu trabajo cuando lleves a cabo tu plan de acción. Casi nada.


Te diré que hay algo genial en todo esto, y reside en nuestro inconsciente. Digamos que cuando hay que decidir entre opciones que solo se diferencian en unos cuantos aspectos, nuestra mente consciente suele estar a la altura, ya que lo aborda de una manera racional. Pero siendo honestos, tiene una capacidad limitada, por lo que nuestra mente consciente suele concentrarse en aquellos elementos más obvios, perdiendo la visión global de nuestro dilema.

Dijksterhuis y van Olden afirmaron con su «teoría del pensamiento inconsciente«, que a la mente inconsciente se le da mucho mejor las decisiones difíciles que afectan de formas muy diferentes a nuestra vida. Poco a poco estudia cada uno de los lados del problema para presentar una decisión sensata. ¿Cómo es esto? Piensa en una especie de «punto medio», es decir, si pensar demasiado sobre un problema puede ser tan poco beneficioso como ser impulsivo cuando tomamos una decisión, la idea entonces sería saber qué es lo que hay que decidir, distraer la mente consciente y dar luz verde al inconsciente para que se ponga a trabajar. Una manera de distraer tu mente consciente para que no estorbe mientras tu inconsciente curra es tan simple como por ejemplo, contar hacia atrás de 3 en 3 o bien resolver anagramas.


Recapitulando: si quieres tomar una decisión sencilla, de esas de valorar pros y contras, evaluar situaciones de forma sensata: trabajito para la mente consciente. En cambio, si te encuentras ante una elección compleja, dale descanso a tu mente consciente y que sea el inconsciente quien tome las riendas. El siguiente ejercicio esta sacado de los autores de nombres impronunciables de más arriba. Es muy posible mejore tu próxima toma de decisiones ;)

  1. ¿Qué decisiones tienes que tomar?
  2. Intenta hacer todos los anagramas que puedas en 5′. Si no sale uno, pasa al siguiente.

Anagramas                                    Pista                                Tu respuesta

  1. Torácica                       País americano
  2. Relucía                                Fruta
  3. Ópalo                              Dios griego
  4. Beato                                   Árbol
  5. Terma                                 Planeta
  6. Bellaco                                Verdura
  7. Cornisa                                  Flor
  8. Remo                                   Pescado
  9. Recibidme                           Mes
  10. Remad                              Pariente
  11. Goteamos                        Anatomía
  12. Cobra                        Medio de transporte
  13. Picaste                              Adornos
  14. Ovni                           Bebida alcohólica
  15. Tromba                         Instrumento

3. Ahora sin pensar demasiado, escribe aquí tu decisión:

(Sol. anagramas: 1. Costa Rica; 2. Ciruela; 3. Apolo; 4. Abeto; 5. Marte; 6. Cebolla; 7. Narciso; 8. Mero; 9. Diciembre; 10. Madre; 11. Estómago; 12. Barco; 13. Tapices; 14. Vino; 15. Tambor)


La psicología del arrepentimiento ha trabajado en dilucidar la manera en que vemos nuestras vivencias pasadas y cómo describimos aquello de lo que podríamos decir que nos arrepentimos. En la Cornell University estudiaron precisamente esto. Podríamos afirmar que el 75 % de los que formaron parte del estudio se arrepentían de no haber hecho algo, precisamente en este orden: No haber estudiado lo suficiente – No haber aprovechado una oportunidad importante – y No haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia. Únicamente el 25 % se arrepentía de haber hecho algo: decidir mal su carrera, casarse con quien no debió o tener un hijo cuando no debía.

No se nos da nada mal ver las consecuencias negativas de algo que ya ocurrió, sobre todo porque nos suelen ser bastante familiares. En cambio, para aquello que nunca sucedió, casi por arte de magia surgen miles de posibles ventajas. Es por ello que a veces nos atrapa la obsesión de cercar con nuestra deseo las cosas «positivas» que podrían habernos ocurrido. Es entonces cuando te animo a que pienses en 3 ventajas de tu situación actual y en 3 consecuencias negativas que se podrían haber dado si hubieras tomado la decisión de la que te arrepientes.

Pero no te confundas, quizás la mayor dificultad comienza cuando puedes hacer lo que quieres.

 

 

→ Bob & Earl – Harlem Shuffle

 

Sapere aude

B. Schwartz, A. Ward, J. Monterosso, S. Lyubomirsky, K. White y D. R Lehman, «Maximizing versus Satisficing: Happiness is a Matter of Choice», Personality and Social Psychology, nº 83(5), 2002, páginas 1178 – 1197

S. S. Iyengar, R. E. Wells y B. Schwartz, «Doing Better but Feeling Worse. Looking for the Best Job Undermines Satisfaction», Psychology Science, nº 17, 2006, páginas 143 – 149.

R. Wiseman, «59 seconds: Change your life in under a minute»

                                                           I. Aranda «Manual del coach: acompañar para conseguir resultados extraordinarios»

T. Gilovich y V. H. Medvec, «The Experience of Regret: What, When, and Why?», Psychological Review, nº 102, 1995, páginas 379 – 395.

T. Gilovich y V. H. Medvec, «The Temporal Pattern to the Experience of Regret», Journal of Personality and Social Psychology, nº 67, 1994, páginas 357 – 365.

 

– Se publicó primero en S y k h e

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