P o r c e l a i n

– Por qué cómo te sientas te dirá con quien compararte –

Normalmente las personas tendemos a compararnos con el resto para evaluar nuestra situación, sobre todo cuando dudamos de nuestras opiniones o habilidades. ¿Y si lo llevamos al terreno de las emociones? Bien, esto fue lo que hizo Stanley Schachter en 1959. Mostró que cuando las personas sentimos miedo, preferimos estar con otras que estuvieran en nuestra misma situación y sintiendo el mismo nivel de miedo. A día de hoy sabemos que orientaremos la comparación según la información que estemos manejando.

No es nuevo que nos solemos comparar con gente que está peor (comparación descendente) o con gente que está mejor (comparación ascendente). Si nos encontramos ante una amenaza será mucho más probable que las comparaciones se den hacia abajo(descendente), ya que eso provocará un empoderamiento en nuestra autoestima  y reducirá la ansiedad. (¿Qué ocurre cuando nos comparamos hacia arriba(ascendente)? pues a pesar de que nos da una información bastante útil sobre nosotros mismo, es muy probable que nos origine emociones negativas  y disminuya nuestra evaluación recordándonos que somos inferiores).

En resumen, las comparaciones ascendentes nos producen emociones negativas ya que la comparación que llevamos a cabo puede hacernos sentir inferiores a las personas con las que nos estamos comparando. En cambio, las comparaciones descendentes, normalmente harán que nos sintamos mejor en relación a la persona o personas con las que nos estamos comparando y sobre nosotros mismos.

A pesar de la rotundidad de Diener (1984) y Morsen y Gergen (1970) se ha sugerido que compararnos de manera descendente también nos producirían sentimientos negativos. Los datos se refieren a personas con enfermedades crónicas, como por ejemplo el cáncer. Pacientes que se encuentran atravesando un proceso oncológico tienden a sentirse mal y a mostrar reacciones de desesperanza cuando se encuentran ante pacientes con el mismo trastorno o que están en fases más avanzadas de la enfermedad. Pero en cambio, estos mismos pacientes cuando veían a otros pacientes oncológicos que están recuperados experimentan  reacciones positivas.

Por lo tanto...¿pueden ser independientes las reacciones emocionales a la dirección de la comparación social(ascendente/descendente)?

Para sacar algunas conclusiones interesantes existe un experimento social de los años 90 que abarca precisamente este tema.

 Las hipótesis que usaron fueron:

  1. Considerar que las comparaciones que se llevan a cabo en una dirección determinada producirán a la persona reacciones emocionales tanto positivas como negativas.
  2. Entender que en situaciones de incertidumbre las personas ponemos todo nuestro foco de atención a la información que surge de la comparación, sobre todo de la negativa o menos favorable.

Para el estudio participaron 632 personas casadas (304 hombres y 328 mujeres) con una duración media de cada matrimonio de 16,4 años. Los experimentadores contactaron con todos los participantes vía correo, se les pedía que rellenaran anónimamente el cuestionario de «relaciones matrimoniales». A su vez, se les solicitó que lo cumplimentaran en privado y no hablaran con sus parejas sobre ello.

Sobre el cuestionario. Éste recogía preguntas que medían 3 aspectos:

  1. La emoción provocada por la propia comparación social. Evaluaba la frecuencia con la que los participantes se sentían contentos o tristes cuando se comparaban con parejas que tenían relaciones mejores o peores que las suyas.
  2. La insatisfacción matrimonial.
  3. Grado de incertidumbre en relación al futuro de su matrimonio.

El estudió demostró que la dirección de la comparación (ya sea ascendente o descendente) NO está intrínsecamente relacionada con una determinada emoción positiva o negativa, sino que provoca ambas emociones.

Por otro lado se concluyó que las personas hacemos comparaciones con resultados positivos con mas frecuencia que con resultados negativos, algo que cambia cuando el nivel de incertidumbre o insatisfacción matrimonial es alta. Por lo tanto, si el nivel de una de las dos o ambas es alta, las comparaciones, tanto con matrimonios mejores como peores, provocarían emociones negativas.

 

Sapere aude

Buunk, B. P., Collins, R. L., Taylor, S. E., VanYperen, N. W., y Dakof, G.A. (1990): The affective consequences of social comparison: Either direction has its ups and downs. Journal of Personality and Social Psychology, 59, 1238 – 1249. (Experimento 2)

– se publicó primero en S y k h e

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